Lágrimas de diamante en el 8M
Los diamantes se caracterizan por nacer lejos de la superficie. Son minerales preciosos que se forjan en lo más hondo de manera natural bajo tierra, según se dice que se nacen a más de 150 km de profundidad, donde el carbono cristaliza bajo presiones extremas y temperaturas superiores a los mil grados centígrados durante miles de millones de años. Se endurecen y cuando salen a la superficie lo hacen mediante erupciones volcánicas y son extraídos de rocas llamadas kimberlita. Es decir que para poder encontrarlos en la superficie se requiere un detonante, uno o varios episodios que hagan la tierra romper, sacarlo todo.
A menudo mis lágrimas se sienten así. Llevo tantos años tragándolas para no alertar ni incomodar ni incomodarme, que creo que ahora llorar hace emerger lágrimas de diamante. Hubo muchos terremotos y un par de erupciones, pero eso tan sólo las acercó a la superficie. Desgarran mi garganta, me rompen el lagrimal, me ahogan la tiroides, son como la asfixia de tantos gritos que decidí callar para no incomodar. Pero sigue todo ahí y a veces duele, como hoy. Duele porque la incertidumbre perfora. Aquí no hay metáfora de que al emerger, el producto es valioso y brillante, precioso. Quiero ser una maldita piedra. Quiero permanecer tranquila en las profundidades, sin que haya intervención mía o ajena intentando pulirme para satisfacer al entorno. Sin que exista presión para ser valiosa, el diamante más valioso de la temporada. Quiero permanecer donde la tierra hierve, procesando lo que estoy sintiendo.
A menudo mis lágrimas se sienten así. Llevo tantos años tragándolas para no alertar ni incomodar ni incomodarme, que creo que ahora llorar hace emerger lágrimas de diamante. Hubo muchos terremotos y un par de erupciones, pero eso tan sólo las acercó a la superficie. Desgarran mi garganta, me rompen el lagrimal, me ahogan la tiroides, son como la asfixia de tantos gritos que decidí callar para no incomodar. Pero sigue todo ahí y a veces duele, como hoy. Duele porque la incertidumbre perfora. Aquí no hay metáfora de que al emerger, el producto es valioso y brillante, precioso. Quiero ser una maldita piedra. Quiero permanecer tranquila en las profundidades, sin que haya intervención mía o ajena intentando pulirme para satisfacer al entorno. Sin que exista presión para ser valiosa, el diamante más valioso de la temporada. Quiero permanecer donde la tierra hierve, procesando lo que estoy sintiendo.

Comentarios
Publicar un comentario