Ojos de venadito
El misterio del lobo nunca ha sido tan oscuro como cuando la presa, viva y crecida, se atreve a mirar en el fondo de esos ojos como una predadora. Recuerdo la barba de Luis F. Contrastante geográficamente con sus moños impecables, rojos o azules o verdes, como un semáforo en el lenguaje oculto de los amantes de lo oculto también. El camino del blanco siendo un engaño de mesura frente a chalecos juveniles, elegantes como el uniforme de un viejo lobo joven refinado, amante del rock, de las motos, con la espiritualidad vida y el corazón contraído, con la habilidad de lobo para mirar dentro de otros predadores mientras el abismo alcanza a mirar dentro de sus ojos. Sentada frente a el. Con los ojos de venadito que después adornaron cada rincón de su cuerpo. Aquella materia era fascinante. Detrás de sus complejas definiciones sobre legalidad, siempre había un anhelo de justicia. Abogado cercano a su últimos treintas, con esa fiereza de los lobos cuando se hacen sabios. Yo tenía 19 tal vez...


